Me hinché las pelotas. Recapacité a unas pocas cuadras de haber hecho el mal trato. Era estúpido ¿quñe me podía pasar si el estúpido Nacho hablaba en la cena familiar? ¿No podía ser negable todo lo que dijera?
Hasta a mí me sonaría extraño que mi ex novio se ponga a investigar gente para ratificar o rectificar el amor que yo sentía por él (conociéndome es obvio que podría llegara hacerlo, pero con mi (ahora) ex siempre fui tan pero tan pacato y aburrido, que ni se le pasaría por la cabeza pensar que esto podría ser cierto). Lo que sí existe es el sr. google, entonces las evidencias estarían a un solo click.
Que se entienda, me importa un carajo que pueden llegar a decir de esto, el tema es que eso alimentaría tanto el ego de mi (ahora) ex, que no podría soportarlo. Más un discurso moralista de mi madre, tratándome de taxi boy on-line (me la imagino “cien chicos??? juani??!!! son muchos! hijo… y te pagaron??… si necesitabas platas le decías a mamá Lili que sabés que te da…”). Más los comentarios idiotas de mi hermano idiota.
Cuestión que el miércoles a la noche empecé quemarme la cabeza (en la casa de Franco que me contuvo sin entender por qué yo no podía estar en mi propio departamento) y pensé cuál podía ser la venganza perfecta. Que me dejara bien parado y que hiciera que ese boludo no abriera la boca. Así que, el jueves a la madrugada mi departamento se convirtió en un: BOLICHE GAY.
Sí algo tiene mi Vecino Gay, cuando te quiere, es solidaridad. Salí hecho una furia de la casa de Franco, lo llamé y le comenté la situación. Nos juntamos en su depto (frente al mío, claro) y se nos ocurrió que podíamos invitar a todos los hipopótamos rosas amigos suyos, más algunas mariquitas del 9no. piso de mi oficina (la copada que conocí en aquel cumpleaños se iba a prender seguro), más buenos amigos solidarios y haríamos que el 4to explotara. La onda era que Nacho terminara embaucado en la fiesta, sin querer queriendo, un par de viejas y queridas fotos comprometedoras.. y ya!
Y así fue amigos… el pibe estaba en mi casa a sus anchas, en calzoncillos (mirando porno, seguramente… es su actividad favorita, después de The Simpsons) y de repente abrimos la puerta, entamos con bolsas llenas de alcohol (qué baratos los vinos en el super chino! dios, cada vez me caen mejor) y nos instalamos. Y Nacho me miraba odiado.
Nacho
“Disculpame puto, pero teníamos un arreglito?”
Juanjo
“Consideré que ibas a a estar aburrido, así que te vinimos a hacer compañía”
Vecino Gay
“Sí lindo! Arranquemos el jueves santo!… no tan santo noo? wooooooooooowwwww!!”
(es irritante el gritito que hace mi vecino, pero para el momento quedaba regio)
Nacho
“No se van a ir, no?”
Juanjo
“……”
Nacho
“Ok… qué trajeron de tomar?.. vos caes que mañana se van a enterar todos? por hacerte el pelotudo?”
Juanjo
“Dale Nachíiiiiin! abrite un vino y relajá… ya fue… después vemos cómo arreglamos”
En una hora mi departamento era un mundo de gente, todos borrachos, bailando como locas y… ooops! Nacho boracho abrazado a dos de las cotorras mariconas del 9no.
Al rato Nacho más borracho aún, bailando con mi Vecino Gay “Livin’ la vida loca” y cantándola a los gritos (ahora cualquier canción de Ricky es doblemente homesexual)… ooops! video de ello!
Y así sucesivamente toda la noche, hasta que cayó rendido a las 6:30 de la mañana en el sillón y todas (TODAS) las maricas posaron de a una o de a varias en el sillón con él. Y no hace falta dar demasiada explicación gráfica. Las imágenes fueron el desayuno de Ignacio:
Juanjo
“Buen día Pollyana… este es mi feisbuc, lo ves? y ese sos vos a punto de ser subido a la web… y que te vea to do el mun do”
Nacho
“Sos un hijo de p…”
Juanjo
“..SHHhhh… ojito con esa boca. Dame ya la copia de la llave y te vas”
Nacho
“Pará… dejame contarte algo… yo…”
Juanjo
“Andá a la mierda! encima psicólogo? dale… mové”
Nacho
“Creo que… nada, me voy. Perdón por la amenaza”
Juanjo
“Pará, estás bien??”
Y se fue. Confirmadísimo: Nachito es puto. Y con eso no se si se jode. O sí?
