Marcha una cita

A ver qué opinan… se me ocurría hoy en el trabajo (ah sí sí, estaba ocupadísimo) que debería empezar a fichar a los Hombres/Objetos, ¿no? Digo, ocupación, descripción física,  y demás que se ponen en una ficha descriptiva. Y como Ricky Ricón Jr. quedó en el tintero (y en la nada misma, en ese universo paralelo de gente que no vuelve a responderte mensajes y llamadas) lo calificamos como Nº1 y ya. Pasemos a lo que nos interesa.

Nico. El team leader.

Edad: 28 (aparenta unos 3 años menos)

Ocupación: (en castellano) líder de equipo. Maneja y coordina cual pastor un rebaño de jóvenes que atienden por teléfono a gente pesada y/o enojada porque un producto no les vino como creían. O querían. O que la familia no les habla y atacan estos pobres pibes por no pagar un terapeuta. Lo que llamamos “telemarketers”. O “representantes de marca”.

Fotografía: alto, pelo cortito, ojos marrones, pestañas bonitas (de esas que quedan bien en un hombre, largas pero que no hacen cara de nena), medira metro setenta y largo (casi ochenta), cuerpo sutilmente trabajado (de esos que una camisa les sienta de maravillas) y una importante y bella espalda, que termina reposando sobre dos Fiats 600: un traste inmaculado.

Estilo: elegante sport (no como sugería cierto festival musical).

Voz: masculina, pero no graaaave. Habla pausado, medita las palabras y toma aire de una forma particular (hace como cuando te lamentás por algo “hhhhhhssssssss”)

Nico es una cosa rara en ese piso: el que no es extremadamente gay, es extremadamente nerd. No hay término medio (bueno, el término medio podrían serlo las mínimas mujeres que trabajan allí). Nico llegó al call center por medio de la misma empresa, que al no poder justificar un aumento en el sector administrativo, lo encajaron ahí por el sueldo que merece.

Yo a  Nico me lo había cruzado varias veces en el ascensor, en la puerta del edificio y en el café de la esquina (2do. hogar). Y siempre sentí que me observaba, que si subíamos o bajábamos juntos en el ascensor, se me quedaba mirando. Una vez, ahora que recuerdo, me sonrío en el café mientras hablaba con algunos de los integrantes de su team. Pero nunca pensé que podía llegar a ser puto, porque no daba, no me parecía. Hasta que me recibió en el noveno así, con esa frase. Y mi cara debe haber sido de archi boludo (sorpresa, bah) porque soltó una risita tímida y me empezó a sacar charla. A saberse:

Nico

¿Pasó algo con su maquinita de café?

Juanjo

(dormido aún) eeemh… nooo… eh… bah, sí, no tiene un buen día

Nico

¿Le podremos ayudar en algo?

Juanjo

¿a quién?

Nico

A la maquinita, obvio.

Juanjo

Ja, claro. (cambio el tono, me pongo en banana)

¿vos sos el boy scout del día?

Nico

No, del fin de semana… ¿tenés planes para el sábado?

Juanjo

No aún… Por?

Nico

Andá tomar el café. Y chequeá tu mail en un rato.

Bajé cada escalón pensando en qué le habría dado el indicio de mi homosexualdidad. ¿Las cotorras mariconas le habrían dicho algo? (“tirate un lanze nicolaz, zeguro ez gay! Zi ze le re nota, nuestro radar gay nunca fasha!”).

Corrí al escritorio, salté a la tetona que se sienta enfrente mío, y ahí estaba el cartelito:

De: Nicolás Mxxxxxxx
Para: Juan José Torlo
Asunto: vamos juntos a la marcha del orgullo?
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Una respuesta a “Marcha una cita

  1. puto militante entonces.

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