Marcha una cita Vol. II

Ayer estuve en el lugar menos indicado con la persona correcta. Pero poco me importó. Sobre todo cuando, ahora, domingo resacoso, miro en mi cama y el que está encima babeando no es Max, sino Nico, el team leader.

Yo creo que mi estado de felicidad de ayer durante todo el día logró cosas maravillosas. Para una persona mala onda (en la mayoría de los casos) como yo ir a sendo festejo multitudinario es como un milagro de Rodrigo el cuartetero beatificado. Desde el comienzo que fue decidirme a decirle que sí a este pibe (no saben lo bien que se ve boca abajo en mi cama) (ah, lo del culo era mito visual… no se siente tan firme una vez “en mano”) hasta el final donde terminé en una fiesta llena de desconocidos, lleno de alcohol y lleno de, no se, algo parecido al amor, pero sin ser patético. De hecho no hay necesidad de serlo, así que intentaré no irme de letras. Ah, y perdón por el post de la madrugada, esa situación también es digna de relatar.

Responder al mail el viernes fue toda una hazaña, pues estaba aceptando una cita no en un café, o en un cine, o un boliche: estaba aceptando una cita bajo las cámaras de crónica tv, con militantes de diversas agrupaciones y el inadi completo hablando a los gritos (por buenas causas, claro). Pero pensé en la investigación y supuse que no estaba en condiciones de histeriquear demasiado (además la mancha en la camisa me seguía llenando de culpa). Así que respondí sencillamente con un “sí, vamos”… no, mentira… puse “sí!!! Dale, vamos!!!” haciéndome el copado. Cambiamos números telefónicos (por las dudas) para caer, el sábado, en Plaza de Mayo perfumado para la ocasión.

Y me estaba esperando en el lugar indicado, a la hora señalada. Mal punto para mi: es puntual el muchacho. Yo soy un quilombo con los horarios. Pero ayer llegué puntual.

Nico

“Hola Juanjo! Otro puntual como yo, qué bueno”

Juanjo

(en su cabeza) sí lindo, claro… aguantá una semana y fijate los plantazos que te vas a comer

(en voz alta) ay sí sí, detesto (DETESTO) a la gente impuntual

Nico

Jajaja, si. ¿Vamos a dar una vuelta?

Y allí estábamos, Nico el teamleader y yo paseando entre tortas y putos, comentando aquellos espectáculos que eran dignos de felicitar y aquellos que eran… que estaban ahí, bah, siendo parte de lo mismo.

Y lo temido llegó cuando “la vuelta” se perfiló para uno de los camiones bailanteros de la marcha: me presentó a un frondoso grupo de unas 15/20 personas, todos ultra simpáticos que me saludaban con la evidencia de estar avisados de mi próxima presencia (vaya uno a saber por cuanto) en sus vidas. Y me sumé a la masa, y bailamos al lado de esos camiones sobrepoblados de homosexuales, y salté abrazado a una travesti divina que me decía todo el tiempo que era el amor de su vida (le recomendé el blog, y le prometí que sería la primera si esto sale mal y hago “100 travas para Juanjo”.

Y de la marcha nos fuimos a la casa de su amigo Federico (un gordito simpatiquísimo, ¿viste esas personas que les podés buscar el detalle que nunca te van a caer mal?) dónde empezó a aparecer más gente aún de la que venía con nos. Y si ya veníamos tomando alguna birra de entre marcha, a los 15 minutos que nos acomodamos en ese departamento, empezó a correr el alcohol como agua corriente. Y Nico resultó ser aún más encantador, con sus comentarios brillantes, con cierto humor ácido, siempre poniéndome in situ. Y del pedo y la emoción me confundí el baño con la habitación y al encontrarme con una notebook que me miraba con un cachorro que pide alimento, la abrí desaforado y comencé a escribir. Y de repente alguien intenta entrar y yo me tiro cual G.I.. Joe debajo de la cama, con la computadora entre los brazos y me quedo boca arriba, casi sin respirar y sosteniendo la risa por la pelotudez que estaba haciendo.

“Alguien” agarró su abrigo, se fue de la habitación y yo salí cagado de risa, de la cama y de la habitación. Y me lo encontré a Nico en el pasillito.

Nico

La estás pasando bien!

Juanjo

Fffsseeeh! Lwa estoy pazz<zadno de maravillwas! Sos lwo massss locoo!

Nico

(con voz enternecedora, lo juro)

Están todos hablando de ir a una fiesta… a mi no se si me dan ganas, ¿abandonamos la manada?

Juanjo

Agarrwa… son lasz llawes de mi caza….

Y un taxi nos trajo a mi humilde morada. Y recién acá me besó (SI, RECIEN A C A). Y cuand…. Y se está moviendo ahora… Y acaba de preguntar que estoy haciendo. Creo que debo ir a la habitación.

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