BRONCA

Esto no tiene un carajo que ver con la investigación. Si tan solo tuviera contactos fuertes y me saliera un cuarto de facho más de mi alma, comenzaría en este instante a contarles la lista de pelotudas/os que hay que, sencillamente, mandar a matar cruelmente en las manos de un asesino serial. Pero como soy un boludo de lo más común… puf… que se pudran solos.

Después de haber convivido con Nico todo el domingo en el más pachorro clima, encerrados en mi casa con el bello día que hacía, tomando té de canela y gengibre, mirando una temporada entera de “Six Feet Under”, cenando de la exquisita carta del Sr. Chino Delivery y sin contar el sexo que fue maravilloso (y repetido), creo que no estaba listo para volver al mundo real.

No abrí el mail, no miré si aquellos fieles había entrado a leer como todos los días, no saqué la tele del TV/VIDEO, no atendí el teléfono, borré de antemano los mensajes de mi padre (y los contra mensajes de mi madre)… (en un momento jugábamos con Nico a quién llegaba más rápido a eliminar los mensajes del contestador), no atendí a un timbrazo insistente. NADA. Me dispuse a crear un micro clima perfecto.

Hasta que llegó el maldito LUNES. Y fuí vícitima de mis propios errores. Mi vida privada hoy a la mañana era el café con leche con 3 medialunas de ocho pesos de la mitad de los boludos sin vida que trabajan en mi piso. La grasa que se sienta enfrente mío todos los días pasó “de casualidad” por mi escritorio el viernes, y “de casualidad” vió el correo del estúpido Juanjo abierto, y de “casualidad” leyó absolutamente TODA la invitación de Nico. Y “de casualidad” se enteraron todos los mediocres que trabajan en la oficina, y “de casualidad” el único tema para charlar era con quién garcha Juanjo o no.

Yo que me esfuerzo, con el hermetismo más ortodoxo, en no dar mínimo detalle de mi vida a esos boludos, me sentí en bolas. Sentí que todos me señalaban, me miraban, se reían, señalaban hacía arriba con ojos y dedos marcando “con quién se encamó….” Corrían conjeturas falsas y estúpidas sobre mi fin de semana (llegué a escuchar que encabezaba una carroza en la marcha, madre de dioooos!!!).

Fingí dolor de estómago y me retiré (hasta mi gerente me dió el permiso con cara de “seguro que te duele el culo, puto loco!”). Para tomarme un taxi y que el boludo del tachero me empiece a dar una clase de homofobia en clave de chiste de Jorge Corona (una guasada tras otra en pos de describir a un homosexual como un animal de dos agujeros en los que le insertan un falo). Para putearlo, sacudirle 20 pesos en la cara y gritarle VIEJO HIJO DE PUTA y dejarle la puerta del auto giratoria. Para llegar a mi casa arrastrándome como una babosa y encontrar mi celular tirado atrás del sillón con 26 mensajes, cuando sonaba el Nº27:

De: Nico  – 10:47 a.m.
“te espero a almorzar en el café de la esquina. tenemos que hablar”
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3 Respuestas a “BRONCA

  1. Bue dia garron… suele pasar que despues de un fin de semana “milagroso” la semana empiece como el orto… ahora ni una bien che…

    Intriga de que carajo va a pasar en el almuerzooo.. postea enseguida!

  2. me quiero morir! No me hagas esto! Creo que me hice adicta… Que pasooooo?

  3. ya estoy leyendo el proximo post. Quiero saber que quiere Nico.

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