Sex & the Subte 2

Hay algo que, creo, en nuestra mayoría, tenemos los hombres en común: la facilidad para elevar cosas con tan solo un toque… nuestro pito, en general y si el plano no viene muy complicado, logra maravillosas erecciones con: pensamientos lejanos y gratos, con el movimiento de cualquier vehículo, con una calle empedrada, con una mirada, con el aliento de alguien que te habla muy cerca, con la mano insistente de un Rubiecito en el subte. Y si, soy hombre, mi pito de repente le festejaba la sutil empresa que había emprendido su mano ante los desconocidos territorios de mi cuerpo.  Más vergüenza aún, la mirada ajena me pesaba más que nunca. Sentía que hasta en el último vagón se estaban enterando de la mini película erótica de bajo presupuesto que se estaba actuando a  metros, nomás. Hecho que le daba a pensar a Rubiecito que iba a buen puerto y que podía, no solo seguir haciendo lo que estaba haciendo, sino ir más allá y, en el recambio de la cuarta estación, hacer un rápido malabar, dos saltos, tres giros y el clavado de su mano en mi pantalón. 10 9 10 8, levantarían sus cartelitos los jurados. Al muchacho, desconocido insisto, no le importó nada y violó mi intimidad más intima sin ningún resguardo. Un desconocido me estaba tocando mis partes. Aquel lugar que se negocia, que… ya! Es mío! Madre mía! Ni permiso pidió… el muy descarado me estaba violando manualmente.

Claro, hay que contarlo en términos trágicos, dado que (juro) no me quedaba otra. Era tal la cantidad de gente, era tal la incomodidad en el vagón, era tal la vergüenza, que la inmovilidad era la única opción. Y el disfrute pasaba a cualquier plano, menos al que nos encontrábamos Rubiecito y yo. Claro, luego entendería que él, en realidad, la estaba pasando de maravillas. A las dos estaciones siguientes le seguirían el mecánico movimiento de su mano, que peleaba enardecidamente con la mía. Y yo no podía creer como la cara de ese muchacho podía estar tan desconectada del resto de su cuerpo: tenía cara de nada. La mirada perdida en… nada. De repente, mientras intento sutilmente sacar su mano para, al menos, mirarle y decirle “hola, qué tal? No me molesta en absoluto tu técnica manual, pero sería más ameno hacerlo en otro lugar ¿no te parece?”, agarra mi mano y la lleva violentamente contra su entrepierna. Y mi cara debe haber sido muy evidente. Veníamos rodeados de gente, ¡por todos los santos! (en ese momento descubrí la “grandeza” del muchacho). En la quinta estación se me ocurre separarnos aunque aniquilara a quien estaba detrás de mí. Y ahí un señor entiende que no éramos dos amigos que nos dábamos las manos y soltó “NO TIENEN VERGÜENZAAAA!!!” me hice el boludo mientras pensaba “ay dios mío… créame que sí la tengo!”

Rubiecito se da por vencido, entiendo que el acto público empieza a molestar y se retira de la zona de combate. Sexta estación: se corre estratégicamente a mi lado, saca su celular por debajo de su brazo y leo:

Rubiecito

“nos bajamos en Scalabrini Ortiz y vamos a un baño?”

 Me pareció tan desesperada la cosa, de tanta urgencia, que ni lo pensé:

Juanjo

“ni en pedo flaco… si querés pasame tu número”

Rubiecito

“dame tu mail..”

En el medio me cae un mensaje de un amigo preguntando si salíamos a la noche, respondo que si podíamos hacer algo tranquis, Rubiecito mira mi teléfono y ¡empieza a asentir con la cabeza!

Juanjo

“No flaco, no es para vos”

Rubiecito

“Me das tu mail?”

Juanjo

“uy que denso! juanjosetorlo@gmail.com

Rubiecito

“conectate esta noche”

Juanjo

“tenés nombre?”

Rubiecito

“francisco”

A la noche, por supuesto, tenía un nuevo contacto en mi messenger. El cual ofreció, ni bien me conecté, un espectáculo porno solista vía cámara web. Y ahí entendí. Francisco (Rubiecito) tiene un hobbie: el exhibicionismo.

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11 Respuestas a “Sex & the Subte 2

  1. Por dió!!!!!!!!!!!!! qué loco todo eso Juanjo. Me sale la vejete de adentro y me nace decirte: Cuidate. Besos.

  2. uno se encuentra con cada cosa en este mundo… bueno por lo menos es un viaje en subte distinto… jajaja!

  3. A una prima la dejaron embarazada en la hora pico, entre Retiro y Lavalle.

  4. che! no habré quedado embarazado, no?!

    a ver si, además de tener que cerrar la investigación de golpe, tengo un hijo con ese inadaptado?! jajaja

  5. Perfecto espécimen para el “Catalogo Torlo 20/10”

    No se si será que soy conservador y no me enteré, pero no se si podría hacer las cosas que hace “El Demostrativo” amigo rubio.

  6. Totalmente! a mí ni en pedo se me cruza por la cabeza manotearle el bollo a alguien en un transporte público! Es más, a veces entrecruzas miradas con alguien, pero no da ni hablar.

  7. oh my gaaaaaaaaaaaaaaaaaaaawd

    que pibito freak!

  8. Jua!!! que situación JuanJo!!!! :S

  9. por Dioooor! Que horny! que subte era? Hay hombres asi pero heteros? Dale no seas malo y decime asi la proxima vez tengo una alegria en el subte…

  10. jjajajajaja!!!! Lo del baño me mató!

  11. un dia en la linea B con el subte practicamente vacio, un hombre de los que piden dinero sin piernas en silla de ruedas me miraba a los ojos baboseando mientras se tocaba el bulto y paseaba entre la gente pidiendo dinero… su descaro dejaba claro que no estaba bien de la cabeza… cuando me percato de lo que sucedia miro a mi alrededor y todos me miraban con cara de compasion… supongo que comprendian la verguenza por la que estaba pasando… hasta que un alma solidaria me dice… ” que deshubicado, por algo esta como esta”
    procedo a bajarme del subte en completo silencio… tuve pesadillas con ese episodio por una semana.

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