Todo lo que diga…

…puede ser utilizado en su contra. O a favor. Me quedo más con la segunda. El otro día, cuando salí hecho una furia de la casa de mi madre, la llamé a Ine para que me arreglara la primera cita de la investigación con mi consentimiento. Dado que el muchachito el sábado fue misteriosamente ignorado, por supuesto dijo que no. Entendible, si me cortan la cara no voy a prestarme como objeto sexual a los pocos días.

Con lo cual mi estimadísima amiga decidió sorprenderme hace un par de horas.

Inés

“Hola mi amor… ¿en qué andás?”

Juanjo

“Acabo de llegar del colegio y me disponía a bañarme, si tengo suerte me paso de agua y me ahogo”

Inés

“Juan, tu bañera nunca se llena del todo. Mantenete vivo y perfumate”

Juanjo

“¿Vamos a cenar con velas?”

Inés

“No. Vamos a una degustación de vinos”

Juanjo

“mhhjmmm”

Inés

“Daaaale!… tengo premio si te portás bien…”

Juanjo

“¿Rocklets?”

Inés

“Si querés. Pero no. Un CARAMELITO”

Juanjo

“Decime que no por favor”

Inés

“Sí, el pendejito del sábado quiere verte”

Juanjo

“¿Pero la mamá te firmó una autorización para que tome vino con vos? ¿O nos acompaña la baby sitter?

Inés

“Te paso a buscar en 45 minutos”

Y a la hora señalada estaba mi amiga arrastrándome a ir a un evento en el cual seguramente me iba a sentir incómodo y, dado que circularía alcohol, podría llegar a hacer papelones.

Llegamos y estaba el Niño… Pez (suponte) en la puerta. Me saludó con una sonrisa particular, que me hizo creer que había olvidado lo del sábado. A ver. El Niño Pez es el pecado bufarra materializado: es carilindo, tiene muchos rulos desordenados, carita de adolescente que pretende no serlo, ojos lindos y… brackets. Habla coherentemente. Utiliza las palabras correctas en las situaciones correctas. El Niño Pez no es como mis alumnos (por ejemplo) (bueno, ya tiene 21, en esa edad hacés cierto quiebre… creo) es ubicado y no finge ser adulto, le sale algo parecido que no se ve impostado.

La velada fue de lo menos convencional. La velada puso en crisis mis parámetros. El Niño Pez me hace ruido por algún lado. Charlamos toda la noche. Hicimos bromas exquisitas. La destruimos a Inés por querer levantarse al dueño de una bodega (tiene un gusto raro ésta chica). Probamos vinos exquisitos. El Niño Pez los disfrutó sin ánimos de hablar sobre lo que no sabe. Y cuando la cosa no dio para más salimos caminando juntos. Sin intenciones de nada. Compartimos taxi. Nos pasamos números y mails y blah blah blah.

Esto está muy mal.

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6 Respuestas a “Todo lo que diga…

  1. yyyyyyyyyyyyyyyy?????? o sea un cafecito luego de la velada no venia mal…. solo con la intencion de seguir compartiendo algo copado? no sexo…. igual todo deriva al sexo! jajajaja pero bueno que se yo…. lento ahi estuviste!

  2. Toda investigación puede tener largos periodos de observación.
    Ademas, una tipificación suele venir de la mano de algún papelón o mala jugada… y no digo que haya que esperarla…

    o si…

  3. GENIAL JUANJOOOOOOOO!!!!!!!!! DISFRUTALO!!!! ¡¿qué más querés?! jajajaja sos medio grinch eh! jajajajaja

  4. Hoy quizás le vea… aún no le confirmé. Pero posta que me dá pudor. Y es bonito el guacho.

  5. UPA
    llegamos a los 100 o tengo q empezar a perder la fe?
    un beso juanjo, cuidate de los freaks
    simo

  6. y el amigo invisible en que quedo?

    el niño pez me gusta, pero, como soy medio paranioca, le tengo un poco de recelo.

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