Terapia gratuita!

Yo creo que la pifié con la elección académica. Desde mi punto de vista, lo mío es la docencia y la escritura. Un poco de investigación, como para hacer que la ciencia avance. Y ya. Eso creo yo. El resto del mundo cree que lo mío es el psicoanálisis. No no, nadie me invitó amablemente a ir a terapia. Todos se invitaron desde el sábado de la semana pasada a hacer diván en el sillón de casa.

Sábado: “Otra oportunidad!”

Después de despertarnos con un leve dolor de cabeza (eso es lo maravilloso del buen y noble vodka importado, todo al otro día es “leve”) mi (ahora) ex y yo intentamos reconstruir la noche que había pasado. Me agradeció por “darle cariño en este momento” (ay dios…) y yo, por supuesto, lo saqué cagando de la cama. Claramente, tuvimos sexo. Me quise matar. No lo quería tener ahí, paseándose nuevamente en calzoncillos, tan rey león, re acomodando sus espacios (el baño tenía una lógica cuando salíamos, revistas, ropa sucia y toallas dependían de su sentido de la proxémica, no se por qué). Lo corrí de a poco. Se instaló en el living y ahí empezó de nuevo con su catarsis. Soporté lo que cualquier persona desinteresada sobre un tema soporta. Dije basta y le pedí que se fuera. Educadamente y con sensibilidad:

Juanjo

“Sos un cáncer pelotudoooo…. Andate me agarra el susanismo y te sacudo un cenicero!!”

 

Domingo: “Tu eres mi hermano del alma…”

Inés

“…realmente, un amigo… eso me dijo, para mí sos realmente como un amigo”

Juanjo

“Pero tu chico es un boludo importante”

Inés

“Sí, estamos destinados a ser infelices Torlis”

Juanjo

“No no no, pará che. Que todavía tengo fé”

Inés

“Por eso te adoro. Pero el tema con Walter es que no se qué quiere, un día me dice que soy la mujer de sus sueños y al otro que soy como su mejor amigo, y al otro que le hago acordar a su madrina… entonces es ahí cuando dudo si me quedo o me voy, porque, bueno, viéndolo desde su punto de vista…”

Y de a poco, mi mejor amiga, se empezó a acomodar horizontal en el sillón. Y relató su único problema sentimental (su chico es puto, claramente) de cien maneras diferentes. Se robó la tarde y la noche. Mis oídos contentos.

Lunes: “Se lo que hicieron en el verano”

Pues mis alumnos se dedicaron más de la mitad de la clase a contarme sus vacaciones grupales. Cosa que a mi no me interesaba en absoluto. No había manera de hacerlos callar. Cualquier cosa que intentaba empezar a desarrollar, encontraban la vuelta para contra alguna anéctoda de carpa, playa y vómitos en boliches de la costa. Hasta la gritona que se sienta al fondo contó detalles de cómo abandonó su virginidad en la arena. Cuando logré calmar a las fieras, solo me quedó tiempo para dictarles dos preguntas. Esto de tener el mismo curso otra vez, no me gusta nada. Y menos si creen que la clase es terapia grupal.

Martes: “Edipo a domicilio”

Por más que siga diciendo que la voy a asesinar. O que no la quiero ver por meses, mi madre tiene la capacidad de hacerme flaquear. Es madre, no se discute.

No puedo ser demasiado descriptivo, porque revuelve las tripas, pero la terapia de mi madre en el sillón de casa se basó en sus problemas sexuales con Ricardo y una disimulada infidelidad continua con mi padre. Un oído hacía que la escuchaba, el otro escuchaba un disco de Jamie Cullum. Terminó de hablar, me preguntó si volví con mi (ahora) ex, le reafirmé que nunca va a pasar (….) y se fue. Livianita. Sin problemas en mente. Toda la mierda que traía, quedó sentada en el sillón.

A la noche me llamó mi padre, contando lo mismo pero cabeza hacia abajo. Se terminó cortando la comunicación (es que estaba empezando a llover… ¿?)

Miércoles: “Qué faccemo?!”

La tarde se suponía que iba a ser la panacea. Mentí en el trabajo y me retiré antes (lo primero que se me vino a la cabeza fue dolor estomacal, como nadie me hacía caso, amenacé con que nadie iba a poder ir al baño si yo seguía ahí…) Me vine corriendo a casa. Apagué el celular. Desconecté el teléfono. Tomé todas las precauciones. Electro-tecnológicas, claro. Los recursos humanos del edificio dónde vivo se encargaron de cagarme el miércoles también.

Vecino Gay (golpeando exageradamente la puerta)

“Juan??? Te buscan! No te anda el portero lindo??”

Juanjo

(en su cerebro) “Lo que no te va a andar a vos va a ser la cabeza, porque te la voy a destruir a patadas!

(a los gritos) “Estoy medio enfermo, más que de costumbre G******, no estoy para nadie”

Bruno (gritos)

“Dale!! Abrime que te llamé al labuoro y me dice la chica esa que dijiste que te dolía algo… pero que no entendieron qué…”

Me sorprendí. Mucho. Han pasado siglos y un edificio, el concepto de propiedad privada apilado en varios pisos, se había transformado en un pasillo medieval. Todo a los gritos. Mi Vecino Gay y el tano.

Bruno vino a ver cómo estaba. A ver como me había ido en el recital (la descripción fue meramente musical). A ver qué íbamos a hacer porque él tiene ganas de empezar algo conmigo, pero no está seguro. Que la presencia de Stefano en Buenos Aires lo pone mal. Que fue el primer chico del que se enamoró, pero al descubrir que no les gustaban las mismas cosas, terminaron por hacerse amigos. Sí, otro blah blah blah de tarde. Lo que se convirtió, nuevamente, en otra sesión de terapia. Y encima mal hablada (temo que termine como Anamá Ferreira o Carmen Yazalde este pibe). Hablo y hablo y no llegó nunca a nada.

Con lo cual, después de tanta oreja:

SOLO PIDO QUE EL DIA DE HOY SEA MIO! Quiero hablarme yo tirado en el sillón y que Max, que no entiende nada, sólo me escuche. Si tiene ganas.

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11 Respuestas a “Terapia gratuita!

  1. Hay que buscar un refugio anti-empatia. Que nos aísle de cualquier necesidad de otros hacia uno, generada concientemente o no por uno hacia otros.

    Si existe algo así te invito un café de bunquer.

  2. Grazie grazie Lueege!

  3. Educadamente y con sensibilidad:

    Juanjo

    “Sos un cáncer pelotudoooo…. Andate me agarra el susanismo y te sacudo un cenicero!!”

    ***

    Te adoré, lo he hecho, ¿no te sentiste re bien? Yo si jajajaja. Yo que vos les digo a todos que no me jodan más, y de paso, no atiendas ni cuando te golpean la puerta, es maravilloso dejar todo sonar, encerrate a ver comedias, dramas, lo que te guste, leer, que se maten todos.

  4. me encanta la auto referencialidad postmoderna de Thiago, activada cotidianamente por las lecturas de Torlo… che ustedes no serán hermanos gemelos separados al nacer???

  5. Pará. Si todos se te ponen a hablar de tus problemas y a impregnarte de la mala onda ajena yo creo que en realidad el problema está en que no sabés como cortar el mambo de forma sutil. Te recomiendo un “si, todos tenemos problemas, querés que te cuente los míos?” Siempre funciona. O si no, “te pido por favor, guardalo para Lía Salgado. Nunca me interesó estudiar psicología”. Y si no, te vas a asegurar una no-intervención perpetua: “la verdad, me importa un carajo”.

    Espero que haya servido.
    Amén.

  6. la paz sea contigo hermano.

  7. No creo, pero sí, qué miedo… Igual no puede ser, mi flia solo saca UN gay por generación, está probado.

  8. Juanjo qué lo parió, ni desconectando el portero jajajajaja. y con Bruno ¿qué onda al final? te regalo este día para vos Juanjo corazón.

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