Liliana’s Digest

Si algo no es mi madre, desde que tengo uso de razón, es ser reflexiva. O crítica. “Intelectualmente”, digo. De esas personas que emiten una opinión crítica fundada, que se sostiene. Ella habla porque hay un conducto directo entre el sector del cerebro que activa el habla y sus labios. Así. Derecho. Lo que se le viene, lo larga.
La semana pasada mi hermoso amigo Nacho se puso en contacto directo (como el cerebro y la boca de mi madre) con ella y organizaron por colectora una bonita cena. Claro, luego de haber cenado con él y los chicos, se sintió en la obligación de tirar el tema sobre tablas con mi creadora. Cosa que no pude explicarme, pero con la cual me vi obligado a cumplir. Primero: porque hacía mas de un mes que evadía a esa señora. Segundo: porque mi hermana está tentada de volver con su “ex” marido y hay que impedirlo. Y si hay que unirse con la familia por eso, se hace. Y tercero: porque estaba en plena crisis existencial y necesitaba un paso por el nido.
Antes era mi (ahora) ex el que organizaba estos ridículos encuentros. Ahora, en su ausencia gracias a… a alguien, mi madre busca insistentemente por donde persuadirme y hacer que yo vuelva a su regazo. Pues aquí estaba, en mi casa exponiendo todo lo que estaba sucediendo en mi vida e intentando buscar una posible solución. Sin ser demasiado auto referencial la conversación en la cena fue tocando diferentes aspectos del concepto de “noviazgo” o vínculo amoroso y logró darnos un par de tips para seguir sobreviviendo.
Cualquiera pensaría que mi padre estuvo en la cena dándonos fundamentos de rigor científico basándose en lumbreras de la Antropología. No. Él no estuvo. Madre oficio de oráculo. De leader. De coordinadora de grupo de ayuda al desamparado con problemas emocionales de tipo amoroso clase A B y C. A era Martina, la más grave. La que extrañaba el mal trato del imbécil de su (ex) marido. B era yo, en la conflictiva aventura de decidir si seguir con Esteban o no. Y C era Nacho, con su hermosa y nueva y fresca y divertida y BLAH BLAH BLAH relación amorosa (sí, le está yendo bien y el grupo lo apoya y siente envidia al mismo tiempo) (la más cruel fue Inés, pero no vamos a citar lo que dijo por respeto… a ella misma).
Mi madre logró, en principio, cocinar. Que no es poco. Y luego hacer que cada uno de nosotros expusiera aquello que nos estaba haciendo ruido. Nos escuchó atentamente. Dejó que Martina llorara todo lo que quisiera (mi madre odia ver llorando a las mujeres, viniendo de un hombre le da ternura, de una mujer le parece muestra de debilidad). Le pidió a la hija de Ricardo que no emitiera palabra, es más “andate porque vas a decir una pelotudez y Liliana está escuchando a sus pollitos, así que si querés pasar tiempo con tu padre se van a una plaza”.
Mi madre nos escuchó atentamente. Y luego dio su devolución. Y ahí me derrumbó años de subestimarla, de tratarla como un pterodáctilo con espíritu de docente de EGB primer ciclo. Por primera vez en la vida emitió una frase que nos dejó atónitos a todos. Y pensando por un rato:

Madre
“el duelo mueve al yo a renunciar al objeto declarándoselo muerto y ofreciéndole como premio permanecer en la vida”

Juanjo
“……”

Martina
“Pero…. Emhh… wow”

Nacho
“Lili! Es… tenés mucha razón”

Juanjo
“¿De dónde sacaste eso vos?”

Madre
“¡¿Ves que siempre me descalificás juanjosetorlo?!”

Juanjo (de brazos cruzados)
“Dale?”

Madre
“Ok… lo leí en la revista selecciones de este mes. No entiendo mucho a Freud, pero eso me pareció bastante claro. Define lo que te pasa a vos con el nabo de tu marido Martinita y. Y vos Juani, lo tuyo con Marianito, y este pobre nuevo que es como un muerto vivo ahora”

Nacho
“¿La reader’s digest?”

Madre
“Esa”

Juanjo
“Gracias ma”

Madre

“Creo que venía al caso… bah… no se chicos, pero son jóvenes. Y libres. El amor es libertad también. Si van a estar atados por alguien que no está o que no quieren que esté, no sirve. No es amor. No es recíproco”

Y sirvió café. Con un budín inglés. Que más bien era un ladrillo del Palacio de Buckingham. Pero inauditamente la cena terminó en paz y todos agradeciéndonos. Lo más complicado vendría luego: decirle que se terminó a Esteban. Y eso no me gustó nada.

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4 Respuestas a “Liliana’s Digest

  1. Que grande tu vieja!

    Lástima que de tu historia con “chachetadita” Esteban no sepamos nada. Pero me da gusto saber que aún estás vivo y sintiendo 🙂

    Grande Torlo! (y madre de Torlo!)

  2. Viste que nunca terminás de conocer a nadie, ni siquiera a tu vieja.
    Me alegra saber de vos nene y no se una goma de Esteban así que no puedo decir mucho!!!!! Abrazo!!!

  3. Estoy cocinando una tipificación para Esteban.

  4. Mirala a tu vieja. Quiero saber lo que dijo Inés.

    PLEASEEEE…

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