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Regalo

Mi cumpleaños pasó sin pena ni gloria. Nada. Ni fiesta ni un carajo. El día de mi cumpleaños recibí un par de llamados y la visita obligada de mis amigos (cena obligada, brindis obligado, blah blah). Sí: el día de mi cumpleños no me emociona demasiado.

El problema (siempre hay uno… ufff) es que mis amigos siempre hacen como que nada, que aceptan mi postura poco festiva, que vienen a casa cada 27 a tomarse un vino y ya. Y cuando no me dí cuenta armaron festejo en algún lugar que no quiero. Y, obvio, manejan mi culpa hasta hacerme ir.

Este año no fue la excepción. Juntaron mi cumpleaños con el de una amiga de Inés y armaron fiesta multitudinaria en la casa de la segunda. E invitaron mucha gente. Mucha. De esas que va “el amigo de la amiga de tu amigo”.

En esos momentos, cuando ya estoy en el baile (literalmente) no se si odiarlos o amarlos. A fin de cuentas me quieren celebrar. Así que los amo.

¿Se están preguntando el momento en que los odié? Sí, claro, con todo gusto:

Inés
“Ale… vení… ¿vos chequeaste queno viniera ningún aguafiestas?”

Ale
“A penas me enteré a qué hora veníamos… Nacho seguro está al tanto”

Inés
“Juanitomiamor…”

Juanjo
“¿Qué hiciste?”

Inés
“No chequear quien venía. Vas a  girar con mucho estilo, y sin enojarte, verás  entrar a tu ex con cara de boludo por la puerta y no vas a decir nada porque entendés que te amamos y que queremos que la pases re bien, sí?”

Juanjo
“Pero que pedazos de pelot…..”

mi (ahora) ex
“Felíz cumple ***** (mote que no se dice en público)”

Juanjo
“Sos un cáncer”

mi (ahora) ex
“Necesitas un trago”

Juanjo
“Urgente”

Y ahí vienen los 5 pasos. Son solo cinco pasos en los cuales mi ex me hace pisar el palito con un pelotudo. Lo peor: no estoy enojado. El momento: cuando me dijo que su regalo no era material. ¿Qué pienso?: Nada.

Paso 1: se mete en el baño mientras estoy yo.
Paso 2: me reta porque me aprieto los granos.
Paso 3: me agara la cara e intenta sacarme un punto negro él.
(Sí, ya se, es escatológico y degradable, pero si no lo cuento…)
Paso 4: me besa. Me besa y mucho. Me hace su declaración de amor de hace años. Mientras me sigue besando.
Paso 5: nos vamos juntos sin que nadie se de cuenta. Conozco el lugar donde vive ahora. Y me despierto en dicho lugar a la una de la tarde del día de hoy (ayer, bah).

A casi un año de haberme metido los cuernos yo estoy como si nada. No se qué me pasa.

Despistado

Bueno, parece que estos días seguirán de la misma manera: buscando algo que hasta estoy llegando a pensar que fue una ilusión óptica, aburriendo a mis amigos con un tema hiper revisado, aburriendo lectores (pues creo que en todos se están cansando de esto). Hoy tuve uno de esos días interminables. Es más, son las 3:30 de la mañana y aquí estoy, no puedo dormir. Todo fue inconcluso desde la mañana: trabajos sin terminar, entrevistas que no dan seguridad (estoy intentando entrar en el mundo de la investigación “seria” otra vez), papers que rebotan, familia desastroza (madre desquiciada ante el abandono de su hijo psicológico) (o sea: mi (ahora) ex), amigos que se comprometen con una causa ridícula y no pueden llegar a ningún punto claro.

Todo parece ir y venir, pero de la misma manera. Es como cuando se tira un muerto al mar. Y al tiempo las olas te lo devuelven. Mi muerto es mi propia aventura. Y siempre vuelvo a la misma página. O no salgo de capítulo. O no puedo elegir. O un muerto que me persigue. Varios. Tengo mi propio cementerio.

Eso no va a tener coherencia, me tomé un vino solito y estoy en la delgada línea entre la borrachera y el desgano. Entre que me duermo y me quiero quedar en vigilia pensando en cómo hacer para encontrar al indicado. Y no puedo dejar de preguntarme ¿existe el indicado? después de tantos meses de búsqueda ¿no es tiempo ya de ir sacando conclusiones?

Lo único que me ata al teclado es el contrato que firmé en octubre del año pasado, cuando decidí regalar un pedazo de mi esfera privada, para dejarlo en la esfera pública y contar mi experiencia. Que le sirva a alguien.

Me voy a dormir.

Nota mental: no escribir borracho nunca más.

Nota mental 2: sí, estoy en pedo. Definitivamente.

Nota mental 3: ¡estoy escribiendo bien en pedo, eh?!

Nota mental 4: no re leer esto.

Comilón

Bueno, todo en la vida tiene razón de ser. Así de básico empezamos el relato del día de la fecha, que en realidad remite a fechas varias, que han quedado en el tintero con la más vergonzosa pereza y descuido. Ayer colgué ese mensaje de texto perdido pensando que teníamos la historia de base. Estoy tan pero tan colgado que creo escribir cosas que no escribí.

Me quedé en el viernes pasado, cuando fuimos en banda al cumpleaños de Andy (un viejo amigo del colegio, la persona más buena pero mas bueeeeeeeeena que he conocido en mi vida). No sabíamos de qué se iba a tratar, ni quiénes iban a concurrir, pero sabíamos que putos no iban a faltar, así que nos pusimos coquetos y allí fuimos.

Nos reciben en un bonito departamento en Caballito (lo festejó en la casa de un amigo) y lo primero que vemos, sentado en el sillón, con cara de alegría (estúpida), es a mi (ahora) ex. Ese imbécil estaba allí sentado con la impunidad que le caracteriza, haciéndose el rey de la noche, llamando la atención, sobre exagerando el hecho de que yo estuviera allí. Insoportable.

Así que decidimos ignorarlo y comportarnos fabulosamente, estábamos todos bellos, de muy buen humor, tomando unas copas ¿cómo ese imbécil podía opacarnos tan importante evento como es el cumple de Andy?. Así que hicimos sociales, nos fumamos unos finitos y cuando todos decidieron seguir de juerga por un lado, mis amigos y yo nos dirigimos a otra buena fiesta. Excelente. Llena de gente buena onda, con buenas bandas tocando.

Un estado de felicidad nos inundaba (bueno, el porro siempre me pone felíz) (no es una obviedad, a Inés la mayoría de las veces la tira abajo) y todo era amor. Éramos los putos Beatles volando con Lucy entre diamantes y purpurina y birras de colores.

Y ahí apareció JP. No, la juventud peronista no. JP, el nuevo objeto de estudio.

Juan Zafeti

mi (ahora) ex
“¡Qué manera de fumar anoche!”

Juanjo
“Vos!… yo pegué unas pitadas nomás… no ando muy fumón”

mi (ahora) ex
“¿Te acordás de las fiestas universitarias?… eras Tom Green!! jaja”

Juanjo
“Jajajaaa… seh…. che, con respecto a lo de ayer..”

mi (ahora) ex
“Uh… lo de ayer….”

Juanjo
“eemh, sí, lo de ay.-…”

mi (ahora) ex
“…¿lo de ayer qué?”

Juanjo
“¡Lo que dijeee…!”

mi (ahora) ex
“¿Qué?! ¿lo de los cuadros de Lucía?”

Juanjo (cara de boludo)
“Ehhmm… seeeh… y… antes de venir para acá…” (acá: mi casa)

mi (ahora) ex
“Juan, estaba verde… no me acuerdo nada…”

Juanjo
“Ooooookey!… agarrá tus cosas y andate… tengo un montón para corregir”

mi (ahora) ex
“Pero… estoy desayunando!!! pará… cenamos y vemos una peli?”

Juanjo
“Vemos… tengo un lunes complicado… vemos… vemos”

Good fight, good night

Es recurrente. Cuando uno anda tranquilo por la vida, siempre hay alguien que no. Entonces este último siempre encuentra ocasión para cagarle la vida al primero. Es como el maldito yin y el yang. Es una cuestión dialéctica, mal que nos pese. Es una mierda, bah. Porque el que está mal siempre tiene estrategias varias para lograr que el al que está bien se le arruine el día. Que le llueva en la marcha (como dice el dicho americano).

Ayer había dos activiades a seguir: ir a una happening que organizaban unos amigos “artistasplásticos” del Niño Pez (+Nacho… que le anda encima como garrapata)  y luego al cumpleaños del novio de una amiga de Inés.  La idea era la siguiente: por un lado, la fiesta era terriblemente heterosexual, con lo cual las posibilidades de hacer cagadas eran mínimas. Por otro lado, mi buena amiga tenía la precisa gay en esa fiesta: el amigo de toda la vida del cumpleañero.

Y sí: Inés había procurado armar todo metódicamente, de manera tal que ambos nos conociéramos. El muchacho también está en la misma situación que uno (cuernos recientes… los míos ya están brillantemente barnizados y colgados arriba de la estufa, pero se entiende la idea) lo cual puede acabar en dos claras opciones: o te desgarrás en una cama poniendo toda esa energía de mierda que te provoca el estado patético en el cual te dejaron, o bien terminás compartiendo miserias y comparando mierdas.

Vuelvo. En principio el happening fue… ¿cómo decirlo? mmmhh… raro. No por lo expuesto (buenas pinturas, dos murales fabulosos) sino porque el concepto de happening (aquellos que se daban en New York o Londres en los ’70) estaba un poquito desfigurado. O sea: un par de pelotudos se juntan en una casa, con aires de grandes artistas locos y vanguardistas, colgando un par de pinturas, poniendo música setentosa y en pose de “soy loco… soy raro… llevo lentes de pasta negra… hago pintura fotografía cine escribo bailo canto bossanova y hago escultura también” y bailan y chupan financiados por papá y mamá. Y no es un prejuicio mío, cuando le pregunto a una especie de híbrido entre Marta Minujín y Ru Paul con qué financiaban el happening me tira: “toodo bien… paga mi viejo”. Dios. Pensaba en Andy Warhol retorciéndose en su tumba y no me aguanté:

Juanjo
“pero flaca… ¡no lo digas! al menos mentime y decí que te estás gastando tu beca del DiTella… o que venden collares y polleras feas en plaza serrano… por jesucristo!”

Marta Ru Paul
“ni loca! tipo que nos juntamos acá y hacemos arte… vos no tenés nada que ver acá… eso pasa”

Juanjo
“encima de pendeja caprichosa y mantenida, prejuiciosa?!”

mi (ahora) ex
“Juaaan.. dejá a la artista tranquila”

Juanjo
“es la palabra mágica, digo pendejo y aparecés!” ¿Qué hacés acá?

mi (ahora) ex
“expone Lucía… te acordás de Lu? la de Rosario?”

Juanjo
“¿no es la que acabo de molestar?”

mi (ahora) ex
“exacto…”

Y el mundo se volvió un pañuelo nuevamente. Dios! me tuve que fumar a ese pelotudo hablándome de por qué estábamos todos tan mal, que NP no le hablaba más, que yo lo maltrataba, que me necesita pero sabe que no podemos. Vuelvo a la idea de la salida completa: Inés me iba a presentar a alguien.

Pues no!! nunca me presentaron a nadie, pues nunca llegué al cumpleaños. La charla mesurada con mi (ahora) ex empezó a ponerse irónica, cínica… pasaban los minutos y veía la cara de los chicos, que nos miraban con miedo. Sabían que iba a correr sangre. Nos fuimos a la terraza del lugar y empezamos con una pelea estúpida revolviendo mierdas del pasado, como si estuvieran recién cagadas. Buscó la vuelta para ponerse en el lugar de víctima por primera vez desde nuestra separación. Y fue terrible, porque mi única perspectiva siempre ha sido desde ese lugar. Dió vuelta el discurso. Volvió una vez más para retorcerme y hacerme estallar. Para que le de más veneno. Para que le demuestre que nunca me va a ser indiferente. Para que le termine diciendo:

Juanjo
“Todavía te amo”

G for Vendetta

Me hinché las pelotas. Recapacité a unas pocas cuadras de haber hecho el mal trato. Era estúpido ¿quñe me podía pasar si el estúpido Nacho hablaba en la cena familiar? ¿No podía ser negable todo lo que dijera?

Hasta a mí me sonaría extraño que mi ex novio se ponga a investigar gente para ratificar o rectificar el amor que yo sentía por él (conociéndome es obvio que podría llegara hacerlo, pero con mi (ahora) ex siempre fui tan pero tan pacato y aburrido, que ni se le pasaría por la cabeza pensar que esto podría ser cierto). Lo que sí existe es el sr. google, entonces las evidencias estarían a un solo click.

Que se entienda, me importa un carajo que pueden llegar a decir de esto, el tema es que eso alimentaría tanto el ego de mi (ahora) ex, que no podría soportarlo. Más un discurso moralista de mi madre, tratándome de taxi boy on-line (me la imagino “cien chicos??? juani??!!! son muchos! hijo… y te pagaron??… si necesitabas platas le decías a mamá Lili que sabés que te da…”). Más  los comentarios idiotas de mi hermano idiota.

Cuestión que  el miércoles a la noche empecé  quemarme la cabeza (en la casa de Franco que me contuvo sin entender por qué yo no podía estar en mi propio departamento) y pensé cuál podía ser la venganza perfecta. Que me dejara bien parado y que hiciera que ese boludo no abriera la boca. Así que, el jueves a la madrugada mi departamento se convirtió en un: BOLICHE GAY.

Sí algo tiene mi Vecino Gay, cuando te quiere, es solidaridad. Salí hecho una furia de la casa de Franco, lo llamé y le comenté la situación. Nos juntamos en su depto (frente al mío, claro) y se nos ocurrió que podíamos invitar a todos los hipopótamos rosas amigos suyos, más algunas mariquitas del 9no. piso de mi oficina (la copada que conocí en aquel cumpleaños se iba a prender seguro), más buenos amigos solidarios y haríamos que el 4to explotara. La onda era que Nacho terminara embaucado en la fiesta, sin querer queriendo, un par de viejas y queridas fotos comprometedoras.. y ya!

Y así fue amigos… el pibe estaba en mi casa a sus anchas, en calzoncillos (mirando porno, seguramente… es su actividad favorita, después de The Simpsons) y de repente abrimos la puerta, entamos con bolsas llenas de alcohol (qué baratos los vinos en el super chino! dios, cada vez me caen mejor) y nos instalamos. Y Nacho me miraba odiado.

Nacho
“Disculpame puto, pero teníamos un arreglito?”

Juanjo
“Consideré que ibas a a estar aburrido, así que te vinimos a hacer compañía”

Vecino Gay
“Sí lindo! Arranquemos el jueves santo!… no tan santo noo? wooooooooooowwwww!!”
(es irritante el gritito que hace mi vecino, pero para el momento quedaba regio)

Nacho
“No se van a ir, no?”

Juanjo
“……”

Nacho
“Ok… qué trajeron de tomar?.. vos caes que mañana se van a enterar todos? por hacerte el pelotudo?”

Juanjo
“Dale Nachíiiiiin! abrite un vino y relajá… ya fue… después vemos cómo arreglamos”

En una hora mi departamento era un mundo de gente, todos borrachos, bailando como locas y… ooops! Nacho boracho abrazado a dos de las cotorras mariconas del 9no.

Al rato Nacho más borracho aún, bailando con mi Vecino Gay “Livin’ la vida loca” y cantándola a los gritos (ahora cualquier canción de Ricky es doblemente homesexual)… ooops! video de ello!

Y así sucesivamente toda la noche, hasta que cayó rendido a las 6:30 de la mañana en el sillón y todas (TODAS) las maricas posaron de a una o de a varias en el sillón con él. Y no hace falta dar demasiada explicación gráfica. Las imágenes fueron el desayuno de Ignacio:

Juanjo
“Buen día Pollyana… este es mi feisbuc, lo ves? y ese sos vos a punto de ser subido a la web… y que te vea to do  el  mun do”

Nacho
“Sos un hijo de p…”

Juanjo
“..SHHhhh… ojito con esa boca. Dame ya la copia de la llave y te vas”

Nacho
“Pará… dejame contarte algo… yo…”

Juanjo
“Andá a la mierda! encima psicólogo? dale… mové”

Nacho
“Creo que… nada, me voy. Perdón por la amenaza”

Juanjo
“Pará, estás bien??”

Y se fue. Confirmadísimo: Nachito es puto. Y con eso no se si se jode. O sí?

Yo…

…el culpable de todo.

A ver si entendemos la siguiente situación: mi (ahora) ex anda alterado por la vida, quiere irse de la casa de mi madre pero se dió cuenta que es demasiado tarde, dado que esta mujer lo adoptó de mascota y no lo va a liberar. Por todo eso, supuestamente, la culpa por la falta de hogar del muchacho es mía. Es incréible, la gente hace idioteces por la vida y el ser ajeno debe pagar los platos rotos.

(ahora) ex

“Si vos no hubieses hecho semejante escándalo y me hubieses aguantado en tu depto…”

Juanjo

“Me cagás y encima tengo que ser hostel?!”

Madre

“Yo creo que Marianito se tiene que quedar en casa un tiempo más, está muy sensible”

(ahora) ex

“Ya te dije Liliana que no puede seguir molestando acá”

Juanjo
“Milaaagro! se percata que molesta!”

(ahora) ex

“¿Ves que con vos no se puede?”

Tomás

“Hay cena al final o no? porque en media hora a mi me da hambre… y seguro está viniendo..”

Ricardo

“…Nacho! ¿ese pibe no tiene casa che?”

Madre

“Acá hay lugar para todos. Porque todos somos una gran…”

Juanjo

“…Comedia, triste. Ridícula. Esto no tiene sentido. Yo no discuto más por cosas que no me corresponden. Que cada quien se haga cargo de sus asuntos. Vos, retrasado, no tenés casa: solucioná. Vos. mamá, invitás a este desubicado a vivir, fumatelo vos…”

Madre

“Yo sentí que tenía que hacerte parte. Siempre te borrás Juan José… siempre tu madre cargando con todo”

Juanjo

“¡Dejen de buscar víctimas por jesucristo!”

Tomás

“Sí acá hay una víctima, soy yo. Que me fumo estas comedias gays”

Ricardo

“Tomacito… llegó tu novio Nacho… andá a abrirle”

Juanjo

“Me voy”

(ahora) ex

“¡Cómo siempre!”

Nacho

“Holaaa… Lili, cocinaste algo. Richard, capo… Juan”

Juanjo

“Uff…”

Nacho

“Juan, Juan, Juan. Viste ‘Cien veces no debo’?”

Juanjo (desorientado)

“La peli?”

Nacho

“No no… (risita socarrona) EL BLOG”