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Madrugadas

Hay una máxima prima cuando dos personas se contactan cybernéticamente: el primer “””encuentro””” c0gnitivo más o menos interesante, se dará pasadas las doce de la noche. Siempre de madrugada. El approach puede darse en horarios varios, pero la conversación mater se desarrolla pasada la medianoche, momento en el que uno puede ser un ser vulnerable y pacífico. O un mostro.

Yo oscilo entre uno y otro. Pero el orco de las pampas (diría un gran amigo mío 😉 ) sale más a menudo.

Estos últimos días  dediqué mis madrugadas a esta vieja red social (el emesene) y, particularmente, al nuevo cuerp…objeto de estudio. Simpático el chico. Bastante, eh? Se llama Gustavo. Tiene 29. Es administrativo (igual que yo). Es malo, muy malo. Tiene un humor negrísimo. Terriblemente ácido. Es de los que dicen “no salgo mucho a boliches del ambiente”. Sí, dice ambiente. Tiene prejuicios, sí, más que yo.  Pero de repente, parloteando a altas horas de la madrugada, no es problema eso.

Es divertido Gustavo. Muy. Me levanta la jornada.

La conversación de ayer siguió la línea que veníamos trayendo, pero al ser el mundo tan pequeño, apareció la maravillosa coincidencia. El cuerpo compartido, no? Lo que justifica a aquellos que califican con “ambiente” y “no-ambiente”. Pisamos el palito, con una pregunta colgada y una respuesta rápida:

Juanjo
“che… y hace mucho que andás solo?”

Gustavo
“Dos años más o menos… pero hace unos meses curtía con un pibe”

Juanjo
“Claro, nada serio…”

Gustavo
“Claro, nada serio. Pero había como una continuidad. ¿Viste que garchás bien y no te importa mucho armar una relación?”

Juanjo
“Sí… bueh…. según”

Gustavo
“Bueno, lo que pasó con este es que tenía novio… y después, cuando se separó  (porque le descubrió unos cuernos), se quedó a vivir en lo de su suegra, y empezó a salir con un pendejo… una cosa conflictiva. Tipo bola de nieve”

Nuevamente mi (ahora) ex, la volvió a cagar. La volvió. Volvió, bah.

 

Puro Ego

Hay putos egocéntricos.

Muchos.

Creo que el origen de todo esto también surgió de una patada dirigida al centro de mi propio ego.

Pero que hay putos egocéntricos, muy, muy egocéntricos. Carajo. Sí. Los hay.

Hace 15 días yo me crucé con uno. Y ahora es mi peor castigo.

Marcos Ego. El nuevo. De lo peor. No lo puedo dejar pasar. Pisa cada una de mis debilidades. Y cada arista donde soy absolutamente irritable.

Lo que me falta…

Y como si fuera una ley de Murphy, cuando me propongo/dispongo a trabajar en la investigación no aparece nada en el mapa. N A D A.

Nadie que mande un mail llamando la atención.

Nadie que deje algún mensaje sugestivo en feisbuc.

Nadie que resucite por mensaje de texto.

Nadie que haga sonar el teléfono.

N A D I E. Cosa que no entiendo. Si en pleno apogeo público de mis relaciones (tómese todo con sendas comillas) (lo de público y lo de relaciones, sobre todo) varios putos aparecieron de la nada, brotando de las baldosas, apareciendo por las alcantarillas (putos versión tortuga ninja???)… bah, por todos los medios posibles.

Dada la sorprendente “sequía” no puedo dejar de preguntarme ¿soy yo que no me siento atractivo o es el entorno que no me considera?

Mientras tanto sigo observando a la sociedad e intentando creer que en un mes esto puede llegar a su fin. Y hay demasiado trabajo por hacer. No se si en términos de relaciones (que raro suena eso) (lo borro) (no, mejor no) pero si en términos literarios. Letras. Necesito conceptualizar. Describir. Tipificar. Ser malo, bah.

¿Qué putos creen que andan dando vueltas y son dignos de encerrar en una descripción?

Septiembre

Por varias razones Septiembre siempre a ha sido el mes que más detesto en todo el año. Septiembre siempre a tenido cumpleaños de gente que no quiero, el día del maestro (mi madre me obligaba a llevarle un regalo a mis maestras del primario…) (…y del secundario hasta que comencé a negarme), el día del estudiante (festejar por una obligación social… ¡por favor!), el día de la primavera (AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHGGGG… se me pone la piel de pollo de solo pensar en esas tardes yendo a los lagos de Palermo, ha ser picoteado por mosquitos, a comer sanguches provenientes de un tupper que nunca era el que te había dado tu madre, a tomar alguna bebida alcoholica caliente) (sonó a evangélico lo último) (lo borran, por favor).  Septiembre es una mierda. Sobre todo por una puta razón:

ESTA ESTIGMATIZADO COMO EL MES DEL ROMANCE, DEL AMOR, DE LAS FLORES, DE PELOTUDA/OS BESUSQUEANDOSE EN LAS PLAZAS, CAMINANDO DE LA MANO MIENTRAS EL TIMIDO SOL LES ALUMBRA SUS CARAS DE PELOTUDOS Y CADA TANTO HACEN UNA PAUSA PARA DARSE UN ABRAZO PELOTUDO Y SEGUIR CAMINANDO HACIA SUS PELOTUDAS CASAS DE PELOTUDOS ENAMORADOS.

Me enferma Septiembre. Me pone mal. Desde los primeros días ya estoy proyectando cómo pasar a Octubre sin sufrir. Sin pensar en fechas fijas. En fechas patrias (una) (ja!) En pajaritos + flores + manteles cuadrillé.

Este mes se supone que debería ser un mes fuerte con respecto a la investigación. Este fin de semana decidí encerrarme en casa e intentar recomponerme de la duda existencial (iba a poner metódica, pero suena cruel) que me provoca (en presente, léase) la ruptura con Esteban.

Planificaremos, dentro de los posibles, algún tipo de estrategia para tener un mes fructífero sin caer en ninguna trampa melosa, romántica, primaveral ni amorosa. No me puedo enamorar. No ahora.

¿Aunque la gracia no es que eso suceda?

Libreeeee

Hacemos referencia a la canción. No así a la alegría que en sus estrofas envuelve. La canción me parece horrorosa. Estar libre, ahora, también.

Sí, tengo alguna especie de desorden mental. Una patología extraña de inconformismo (si anda algún psicólogo dando vueltas del otro lado pido por favor se me analize). Hasta la semana pasada creía que todo con Esteban ya estaba dicho. Explicación de los hechos:

  • La semana pasada (en realidad la otra) (bueno, en realidad desde que cené con los chicos) me percaté que tenía colgado el blog, y que necesitaba un poco de espacio para (al menos) darle un cierre a todo esto. Mis amigos sugerían cierre inmediato. Yo creí que no era tiempo para tal cosa.
  • La semana pasada Esteban comenzó a ponerse demandante. En buenos y hermosos términos, pero demandante al fin. Haciendo resúmen de lo que venía siendo el vínculo, me paré sobre lo más sensato de mi persona y creí que no debía seguir con la relación. Sin importarme el otro.
  • La semana pasada hice que alguien llegara a tener los ojos vidriosos (odio ese término, pero es bien descriptivo). Alguien a quien, de alguna manera, quiero.
  • La semana pasada dejé en claro que necesitaba estar solo.
  • Esta semana creo que no hice lo que debía.

Deber/poder….. Tener…. Mierda.

Me pregunto si era Esteban quien ratifique o rectifique la premisa original.

Nos vemos?!

Hace un par de horas comenzó la charla con Esteban.

Esta llorisqueando en la cocina.

Me parte el alma.

Gata Flora

Bueno, uno llega a un punto en su vida en el cual se supone que las decisiones se toman más rápido. O la vida se vuelve un juego de obstáculos que la meta y salir ganador dependen de nuestra forma de tranformar todo en expeditivo.

Yo suelo solucionar las cosas rápido. Para bien o para mal. Si es para bien (parezco la Venegas…. ahora salen pedos de mariposas) el festejo es eterno, ese paso correcto hizo que la vida siga más maravillosa. O al menos se sostendrá un rato más. Si es para mal, pues uno (bah, yo) se queda atascado, con la maldita duda de cómo hubiese sido, pero sabiendo que si fue así es porque tenía que ser así.

(Me fui a hacerme un café y me olvidé a qué iba).

Bueno, la cosa es que, como suponíamos, la relación con Esteban se está poniendo buena. El tema es que yo no se si después de todo lo que ha pasado, tengo ganas de estar en una relación.

Oh! dirán, pero qué tipo forro. Sí, un poco. No se que está pasando, pero de repente sentí que estar solo no estaba nada mal. Que unos meses más de soltería (y el disfraz de investigador mundano) no me vendrían mal.

Dije que hasta octubre. No me voy che.