Archivo de la categoría: Niño Pez

Causa Común

Juanjo
“Al final no era cómo pensaba que era…”

Inés
“Esteban?”

Juanjo
“No… dejarlo digo. No me liberó un carajo”

Niño Pez
“¿Pero en serio te estabas enganchando?”

Ale
“Engachando… habla como la madre”

Inés
“Alejandro, seriedad al tema mi querido. El muchacho está complicado”

Niño Pez
“Yo creo que hay que empezar a sacarle dramatismo al tema”

Juanjo
“Bueno, PERDOOON! No me sale otra cosa ahora. ¿Querés que te cuente pavadas  de la oficina? Hoy la Burra analizó cómo se mueven los cartuchos de tinta en la impresora…”

Inés
“Basta! Sigamos con tema Esteban, por favor. Juan José: sincerate de una perra vez… ¿te estabas enamorando del pibe?

Juanjo
“Quería enamorarme. No se si estaba enamorado, pero era algo así”

Ale
“Entonces corroboró la investigación o cómo carajo le llames…”

Juanjo
“¿Ves? Eso es lo que no me convence… No se si es el amor de mi vida”

Ale
“Pero eso nunca lo podés saber!!! Juan! Vamos… sos un ser pensante hombre! Eso lo vas a saber en cincuenta años, cuando tengas una mirada restrospectiva. O cuando te encuentres despertándote con quien se eligieron mutuamente. Acá hay conflicto entre querer y poder, me parece amigo mío”

Inés
“Coincido. Si le estabas buscando el detalle por miedo, lo llamás, le sos sincero y ves cómo se puede seguir. Ahora, si crees en serio que se estaba poniendo demandante y eso te jode realmente, si sentís que no tienen nada que ver, que mutó en este tiempo y no es lo que pensabas… Listo, tomate tiempo para vos y esperá a que venga lo bueno”

Niño Pez
“Y habló en cadena nacional, la Dra. Amor señores…”

Juanjo
“Qué pendejo… Bien, ahí vamos… eso quería escuchar”

A veces creo que somos enfermos mentales. Otras veces creo que somos un buen grupo. Hoy pienso que no tengo más que pensar. Todo lo que hablamos ayer en nuestra cena, me dio datos para creer que si no vuelvo a mi causa, voy a ser un melodrama andante.

Anuncios

Cena con amigos

Lejos de ser una película francesa, las cenas con mis amigos son de alguna manera fabulosas. Y nada tienen que envidiarle a ese snobismo que se muestra en el cine. No no. Las cenas con mis amigos son una especie de concurso culinario que a veces terminan en desastres y un delivery amigo de última hora. A veces son maravillosas (si cocina Ale… que es el experto en el tema) (si cocina Inés… la caga seguro) (al igual que mi persona).

Más allá de la carta… lo delicioso son las conversaciones. Si no estamos destruyéndonos entre nosotros, aniquilamos a una buena parte de la sociedad que nos rodea. Por supuesto que es divertido cuando la víctima no está presente. El problema de esta última cena fue que la víctima fui yo. (Se me estaba ocurriendo una parodia de “LAAA última cena”… pero me pareció muy drástico).

Todo empezó con ponernos al día. Aunque todos estaban al tanto del trabajo que estamos haciendo con el nuevo objeto de estudio (Esteban…) estaban sedientos de detalles. Hay veces en las cuales uno debe saber que detalles contar y que detalles no. Yo peco de verborrágico. Y me voy de boca. Relaté todo: como vamos conociéndonos, en qué lugares, de qué hablamos. Sus gustos, sus intereses, sus mañas, sus pros y sus contras. Relaté detalles de alcoba. Y ahí todos largaron su chorro de veneno:

Inés
“Pará, pará… pero… te lo pide él?”

Juanjo
“mmjmm…”

Nacho
“Bueno, yo estuve con uno que le encantaba”

Juanjo
“Ah!, sí… el que decía que eras su dueño”

Niño Pez
“Freaky… bah… o soy muy convencional… pará pará… PERO COMO LE PEGAS??!!”

Juanjo
“No se rían!!”

Inés
“mmhjfgjjaa… pará… o sea… pero usan látigos y esas cosas”

Juanjo
“No seas pelotuda!”

Nacho
“Claro! boluda! ya te imaginás cuero y cadenas… qué tipa!”

Inés
“No puto! bueeeh… tampoco es que es tan raro… ¿o no?

silencio

Juanjo
“Son unas palamditas, nomás…”

Todos
“mmdksdjsdajajjaajajajajajajajajaja”

Juanjo
“Basta, hablemos de otro… Inés se separó por enésima vez… hablemos de ella”

Niño Pez
“Ay!!! el puto quiere preservar su intimidad! ahahaahaha”

Juanjo
“No les cuento más nada”

Ale
“Claro… solamente lo vas a publicar en internet… de hecho esto lo vas a publicar…”

Juanjo
“¿Es una crítica?”

Ale
“No, una observación, nada más”

Juanjo
“Bueno, observador, te recuerdo que la idea del blog en un principio les parecía divertida a todos”

Niño Pez
“Yo tuve protagonismo, no me quejo”

Juanjo
“¿Hay algo que deban decir?”

Inés
“Creo que la tenés que cortar… no vas a llegar a los cien, es obvio… queda re poco tiempo. Y no me parece sano que quieras corroborar una cosa tan efímera… o… o privada como puede ser el amor. Ya está Juan…”

Ale
“Opino lo mismo. ¿Más vino?”

Juanjo
“¡Por favor, serví!…  están sugiriendo que lo cierre?”

silencio

Juanjo
“Hijos de puta…”

Mis amigos son lo mejor que tengo. En teoría son la mirada crítica más cercana y confiable. Pero esta vez, me asustaron. Me pusieron en pedo y en crisis. No se qué hacer.

After office

Los viernes suelen ser complicados para mí. Usualmente termino saliendo tarde de la oficina (todo queda para último momento) y no tego la  más perra idea sobre qué hacer a la noche.

El viernes pasado fue maravilloso, pues el Nuevo me solucionó la vida:

el Nuevo
“¿Sale after office?”

Juanjo
“Me da miedo llamarle así…”

el Nuevo
“Bueeeno… copete después de la decadencia oficinística?”

Juanjo
“Maravilloso, dale”

Y terminamos en un bar irlandés. Y más tarde se sumaron Caro, luego (llamadas etílicas mediantes) Inés y el Niño Pez (extrañamente sin Nacho).

Y, por supuesto, sacamos temas sobre tablas, para seguir con la Investigación. Y quedó en claro que el trabajo sigue por otros lares:

el Nuevo
“…y si da tendremos un pibe, aunque Lily mucho no le copa la idea, es la novia ideal, no?… jaja”

Inés, NP, Caro y Juanjo
“ja, claaaaaro”

Será platónico.

Puntos suspensivos

Están pasando tantas cosas y sin embargo no puedo contar nada. No porque no quiera, sino porque no tengo tiempo. Mi vida se ha dividido extrañamente en varias partes. Lo de extraño es porque antes de arrancar con todo esto la rutina era básica y segura. No había tema de conversación demasiado llamativo, pues la seguridad del noviazgo (pensándolo en términos asquerosamente heterosexuales) (y digo asquerosamente por cuestiones religiosas, no se ofendan amigxs straights) es divertida dentro de los límites que uno elige poner. Entonces los hechos fortuitos no tienen demasiado espacio en tu vida.

Bueno, bien. Aquí dos puntos que seguramente van a prosperar de alguna manera (o todo se va al carajo y esto pierde razón de ser):

  • El Niño Pez prometió contar tooodo, suavizando la historia. Pues… mmjjjmmm… lo novedoso de la homosexualida a Nachito le cayó demasiado bien. Al que no le cae demasiado es a NP. Pero hasta que no me dé entrevista, todos decimos que hacen linda pareja y demás (se quiere matar, ya verán tipificación venidera)
  • Como Franco pasó a un plano fuera de la Investigación, pues estamos en búsqueda de nuevo objeto de estudio. Y creo que es tiempo de plebicito. O algo así. Ayuda a este noble servidor:

¿Alguien puede recomendar una forma certera de encontrar un nuevo objeto de estudio? En definitiva: ¿cómo levantan ustedes niñas y niños?

A buen entendedor…

Juanjo
“….y???”

Niño Pez
“Me pidió que no te contara”

Juanjo
“Vos me conocés, usualente la vida privada de los demás mucho no me interesa, pero ahora me mata el morbo…”

Niño Pez
“Pero…buuueno. No vayas a dar indicios de que te conté”

Juanjo
“Aflojemos con la confidencialidad…”

Niño Pez
“Solo voy a decirte esto…”

Juanjo
“…..”

Niño Pez
“Nunca va a llegar a Los Pumas…”

Juanjo
“Te quito el trago… dale! te looo??”

Niño Pez
“…porque es un gatito”

Si la redonda no se mancha, se ve que la ovalada sí.

La cena de los tontos

Hay veces que uno cree que es tiempo de cambiar de opinión. O de punto de vista. O de humor. O de postura ante la vida. Yo soy pesimista, siempre lo he sido y suponía seguir siéndolo. Pero ayer me percaté que, quizá, mi manera de leer el mundo hace que las cosas no salgan, en general, como yo quiero. Entonces me quedo en meras críticas. La noche de ayer me demostró eso: si yo pienso que algo es patético y no tiene razón de ser, me conformo con eso y punto. Y mi razón es LA razón. Única verdad valedera.

Para mí (bah… vamos! Para todo el mundo!) las salidas de a cuatro son tristes. Siempre hay uno (o dos) perjudicados. Porque si no es la terrible salida de parejas (en la cual terminan compitiendo a ver quién es más feliz y qué bienes capitales acumulan) siempre hay dos que tienen realmente ganas de cenar juntos, pero como no tienen cojones llevan, cada uno, a un/a amigo/a que les haga de airbag y ellos tienen una noche magistral y uno se queda ahí, maldiciendo e intentando tener algo en común con ese otro que no nos interesa para nada interactuar.

Me fui de tema. La noche de ayer fue (odio decirlo) fabulosa. Redonda. Con comienzo, nudo y desenlace. Todo funcionó de maravillas. Franco me pasó a buscar por casa y salimos volando en un taxi a San Telmo. El Niño Pez se había encontrado con Nacho en la puerta del restó (muy bonito por cierto) y (según contó NP) se reconocieron y enseguida empezaron a charlar sobre la golpiza de mi hermano y de todo este tema nuevo. Raro. NP no lo maltrató. Es muy perspicaz y sabía, claramente, que estaba haciendo de celestino pedorro. Pero así y todo, no me dijo nada. Se cayó la boca y colaboró con la situación.

Cuando llegamos fue un martirio conseguir la mesa que había reservado. Empecé a pelear metódica y enfermamente con el recepcionista (claro caso de camarero que lo encajaron a recibir gente pero no tiene onda para hacerlo entonces todo lo soluciona con “alguna copita”) hasta que lo persuadí y tomó la decisión de cagarle la mesa a los que estaban delante nuestro (básicamente: “mirá, te doy este silletín, tengo hambre… hacete el boludo”). Moría por decirles algo, pero no daba.

La cena fue maravillosa. La conversación entre los cuatro fluía naturalmente, salían tópicos de la galera (o la panera, para el caso) así también comentarios exquisitos y graciosos. Todo iba muy a la perfección. Hice el corte yendo al baño. Me siguió NP. Si fuésemos mujeres no nos salía tan sincronizado, creo. Y pensé que ahí iba a ser el momento en el cual todo se iba al carajo y me daba la razón a mí mismo.

Pero no. NADA. El segundo tiempo resultó una amena charla entre NP y Nacho (estiraba la oreja, pero el lugar se puso bastante ruidoso y yo estaba en la mía) y una extraña charla entre Franco y yo.

Charlamos sobre nosotros, claro. Sobre él, claro. Sobre sus decisiones, claro. SOBRE SU NOVIO, claro. En eso me doy cuenta que soy débil. El otro me muestra un poco de vulnerabilidad y yo caigo. Y pongo la oreja. Franco me gusta, claramente. Pero no se hasta dónde podría aceptar sus tratos.

Juanjo
“No me seduce para nada la idea de ser el segundón”

Franco
“No no… yo no te pongo en ese lugar”

Juanjo
“Ah, tengo el primer puesto, pero se lo presto a otro porque HACE AÑOS QUE SALE CON VOS?”

Franco
“Ufff… Juan, la idea es que no nos perdamos… No quiero que nos dejemos de ver”

Juanjo
“No! Yo tampoco, pero no se si me va a resultar cómoda la situación. No se si tengo ganas de poner energía en una cosa así”

Franco
“Probá, dale… si te cansas, te cansas… y ya”

Juanjo
“Prometé que no va a haber promesas truchas”

Franco
“¿Del estilo ‘te juro que mañana lo dejo’? No, lo prometo”

Juanjo
“Ok. Yo…”

Franco
“Igual si pasa, pasa… y vemos”

Juanjo
“Si pasa, qué???”

Franco
“Que me separe, digo”

Juanjo
“Dios…”

Franco
“Bueno, digo..”

Hoy saldremos de copas con NP… espero su relato. Va a ser delicioso.

Fabulous 4??

Nah… ni en pedo cabe la comparación. Pero no se me ocurre otra cosa.

Caí en lo más (PERO MAAAAAAS) patético de toda salida:

Voz en off de presentador

salida de a cuatro!!!!!

(me da vergüenza decirlo)

La onda es que yo salgo con Franco, que tiene noche de “soltero” y acusó “ganas de verme para charlar un toque” yyyyyyyy… (esto puede ser un desastre): NACHO Y EL NIÑO PEZ!

El segundo está aburrido por la vida (y la cosa con mi ex decayó del todo) y el primero necesita tener su primera vez. Igual prometo rifarlo al público, en caso de que no funcione esto.

Experimento: ALLA VAMOS! (o exactamente a un resto en San Telmo).