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Comilón

Bueno, todo en la vida tiene razón de ser. Así de básico empezamos el relato del día de la fecha, que en realidad remite a fechas varias, que han quedado en el tintero con la más vergonzosa pereza y descuido. Ayer colgué ese mensaje de texto perdido pensando que teníamos la historia de base. Estoy tan pero tan colgado que creo escribir cosas que no escribí.

Me quedé en el viernes pasado, cuando fuimos en banda al cumpleaños de Andy (un viejo amigo del colegio, la persona más buena pero mas bueeeeeeeeena que he conocido en mi vida). No sabíamos de qué se iba a tratar, ni quiénes iban a concurrir, pero sabíamos que putos no iban a faltar, así que nos pusimos coquetos y allí fuimos.

Nos reciben en un bonito departamento en Caballito (lo festejó en la casa de un amigo) y lo primero que vemos, sentado en el sillón, con cara de alegría (estúpida), es a mi (ahora) ex. Ese imbécil estaba allí sentado con la impunidad que le caracteriza, haciéndose el rey de la noche, llamando la atención, sobre exagerando el hecho de que yo estuviera allí. Insoportable.

Así que decidimos ignorarlo y comportarnos fabulosamente, estábamos todos bellos, de muy buen humor, tomando unas copas ¿cómo ese imbécil podía opacarnos tan importante evento como es el cumple de Andy?. Así que hicimos sociales, nos fumamos unos finitos y cuando todos decidieron seguir de juerga por un lado, mis amigos y yo nos dirigimos a otra buena fiesta. Excelente. Llena de gente buena onda, con buenas bandas tocando.

Un estado de felicidad nos inundaba (bueno, el porro siempre me pone felíz) (no es una obviedad, a Inés la mayoría de las veces la tira abajo) y todo era amor. Éramos los putos Beatles volando con Lucy entre diamantes y purpurina y birras de colores.

Y ahí apareció JP. No, la juventud peronista no. JP, el nuevo objeto de estudio.

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G for Vendetta

Me hinché las pelotas. Recapacité a unas pocas cuadras de haber hecho el mal trato. Era estúpido ¿quñe me podía pasar si el estúpido Nacho hablaba en la cena familiar? ¿No podía ser negable todo lo que dijera?

Hasta a mí me sonaría extraño que mi ex novio se ponga a investigar gente para ratificar o rectificar el amor que yo sentía por él (conociéndome es obvio que podría llegara hacerlo, pero con mi (ahora) ex siempre fui tan pero tan pacato y aburrido, que ni se le pasaría por la cabeza pensar que esto podría ser cierto). Lo que sí existe es el sr. google, entonces las evidencias estarían a un solo click.

Que se entienda, me importa un carajo que pueden llegar a decir de esto, el tema es que eso alimentaría tanto el ego de mi (ahora) ex, que no podría soportarlo. Más un discurso moralista de mi madre, tratándome de taxi boy on-line (me la imagino “cien chicos??? juani??!!! son muchos! hijo… y te pagaron??… si necesitabas platas le decías a mamá Lili que sabés que te da…”). Más  los comentarios idiotas de mi hermano idiota.

Cuestión que  el miércoles a la noche empecé  quemarme la cabeza (en la casa de Franco que me contuvo sin entender por qué yo no podía estar en mi propio departamento) y pensé cuál podía ser la venganza perfecta. Que me dejara bien parado y que hiciera que ese boludo no abriera la boca. Así que, el jueves a la madrugada mi departamento se convirtió en un: BOLICHE GAY.

Sí algo tiene mi Vecino Gay, cuando te quiere, es solidaridad. Salí hecho una furia de la casa de Franco, lo llamé y le comenté la situación. Nos juntamos en su depto (frente al mío, claro) y se nos ocurrió que podíamos invitar a todos los hipopótamos rosas amigos suyos, más algunas mariquitas del 9no. piso de mi oficina (la copada que conocí en aquel cumpleaños se iba a prender seguro), más buenos amigos solidarios y haríamos que el 4to explotara. La onda era que Nacho terminara embaucado en la fiesta, sin querer queriendo, un par de viejas y queridas fotos comprometedoras.. y ya!

Y así fue amigos… el pibe estaba en mi casa a sus anchas, en calzoncillos (mirando porno, seguramente… es su actividad favorita, después de The Simpsons) y de repente abrimos la puerta, entamos con bolsas llenas de alcohol (qué baratos los vinos en el super chino! dios, cada vez me caen mejor) y nos instalamos. Y Nacho me miraba odiado.

Nacho
“Disculpame puto, pero teníamos un arreglito?”

Juanjo
“Consideré que ibas a a estar aburrido, así que te vinimos a hacer compañía”

Vecino Gay
“Sí lindo! Arranquemos el jueves santo!… no tan santo noo? wooooooooooowwwww!!”
(es irritante el gritito que hace mi vecino, pero para el momento quedaba regio)

Nacho
“No se van a ir, no?”

Juanjo
“……”

Nacho
“Ok… qué trajeron de tomar?.. vos caes que mañana se van a enterar todos? por hacerte el pelotudo?”

Juanjo
“Dale Nachíiiiiin! abrite un vino y relajá… ya fue… después vemos cómo arreglamos”

En una hora mi departamento era un mundo de gente, todos borrachos, bailando como locas y… ooops! Nacho boracho abrazado a dos de las cotorras mariconas del 9no.

Al rato Nacho más borracho aún, bailando con mi Vecino Gay “Livin’ la vida loca” y cantándola a los gritos (ahora cualquier canción de Ricky es doblemente homesexual)… ooops! video de ello!

Y así sucesivamente toda la noche, hasta que cayó rendido a las 6:30 de la mañana en el sillón y todas (TODAS) las maricas posaron de a una o de a varias en el sillón con él. Y no hace falta dar demasiada explicación gráfica. Las imágenes fueron el desayuno de Ignacio:

Juanjo
“Buen día Pollyana… este es mi feisbuc, lo ves? y ese sos vos a punto de ser subido a la web… y que te vea to do  el  mun do”

Nacho
“Sos un hijo de p…”

Juanjo
“..SHHhhh… ojito con esa boca. Dame ya la copia de la llave y te vas”

Nacho
“Pará… dejame contarte algo… yo…”

Juanjo
“Andá a la mierda! encima psicólogo? dale… mové”

Nacho
“Creo que… nada, me voy. Perdón por la amenaza”

Juanjo
“Pará, estás bien??”

Y se fue. Confirmadísimo: Nachito es puto. Y con eso no se si se jode. O sí?

Dandy

Dios mio! hay gente que sigue creyendo que las fiestas temáticas referidas a alguna estética elitista son cools, selectas y que dan qué hablar…
Yo creo que no. Que son una ridiculez. Black & White me suena a alfajor, no a ropa. Y si sigo la lista me auto arruino el día del enojo.
Todo este preludio estéril nos dice que el abajo firmante hoy tiene una fiesta temática: “DANDY”. Sí. Eso. Me da vergüenza ajena. Juan José, por supuesto, irá bien vestido, pero como cualquier mortal. O sea que voy a pelear desde el vamos.
Estoy atando los cabos correspondientes y me da la sensación que me voy a encontrar muuuucha gente conocida.
Qué miedo…

Chance

Después de semejante día, el encuentro con Santino no fue de lo más agradable que digamos. Lo último que necesitaba era, en principio, esa frase violenta en la puerta de mi casa, como si me fueran a secuestrar por haberme desaparecido. Tenía la cara desfigurada. Se notaba que quería verme. El problema es que no quería verlo a él.

Así y todo lo invité a pasar (se había invitado solo, de todas maneras) y ni bien entró empezó con su discurso new age de recuperación express. Yo estaba atónito, no creía que me estuviera diciendo eso. Que me incluyera en su supuesto cambio tan necesariamente.

No pude darle una respuesta a lo que estaba hablando. Me pedía mi opinión. Me pedía que diga sí. No sé qué me pedía. O no entendía bien. Evadí el tema unos minutos ofreciendo un refrigerio que me diera un mínimo tiempo para pensar. Se suponía que, después de la fiesta en la que conocí a Bruno, las cosas me habían quedado en claro. Pero verlo otra vez me confundió.

Santino

“¿No vas a decir nada?”

Juanjo

“Me siento la enfermera que sacó a Maradona de la cancha en el ’94”

Santino

“Jajaja… algo así, no?”

Juanjo

“Por primera vez voy a decir esto”

Santino

“Ay…”

Juanjo

“Me gustas. Me gustas mucho. Creo que lo sabés. Pero no se cuánto derecho tenés a pedirme que sea tu enfermera anti dopping”

Santino

“¡No te estoy pidiendo eso!”

Juanjo

“Sí, lo estás haciendo. No tenés nadie coherente al lado tuyo que te ponga media pila para cambiar. Yo no estoy muy cuerdo que digamos tampoco… pero el tema es cuánto me corresponde estar al lado tuyo… o cuánto me bancaría en tu supuesto camino a la purificación de tu alma y blah blah blah”

Santino

“Te quiero”

Juanjo

(en su cabeza) “LA GRAN PUTA!!! YO TAMBIEN!!! SOS HERMOSAMENTE SEDUCTOR Y ME CAGO EN MI…”

(en voz alta) “Querete a vos… que se yo… vos crees que comiendo distinto vas a dejar todo lo que te estás metiendo?”

Santino

“Intentémoslo, porfa… Tenés derecho a cagarme a trompadas si no ves cambios”

Juanjo

“Te vas a enterar si no veo cambios. Estoy confiando en vos. Sabelo”

No me pregunten por qué… pero sentí que esta era una buena oportunidad para demostrarme cuán pelotudo puedo llegar a ser. Necesitaba saber cuán de cierto había en ese “te quiero”. ¿Se puede querer a alguien en tan poco tiempo? ¿Se pueden poner expectativas en esto? Siempre me pregunto lo mismo. Supuse que, si la cosa viene tan mal, no puede ponerse peor.

El sábado fui a una fiesta con amigos. En Palermo. Demasiado top. Llena de famosos de 2da y mucho gay vogue. Decidí reírme de la situación. Decidí divertirme y dejar de pensar en cuántos voy, cuántos me faltan y cuántos necesito para saber si existe o no el príncipe de Disney. Hasta que mi propio experimento me tocó la espalda dos veces:

Reunión en el baño 1: (lavandome las manos) El regreso de los muertos vivos

Ricky Ricón Jr.

“¿Estás sobrio?”

Juanjo

“Sí, estoy con mi grupo de alcohólicos anónimos”

Ricky Ricón Jr.

“No supe más de vos”

Juanjo

“¿Me estás tomando el pelo?”

Ricky Ricón Jr.

“Es que después de vernos, esa noche, salí caminando y me robaron el celu, billetera, todo bah… y no tenía forma de contactarte. No lo iba a llamar a tu hermano, no daba”
Juanjo

“Mirá vos… qué garrón”

Ricky Ricón Jr.

“Pasame tu cel… deberíamos tener una segunda cita, no?”

Juanjo

“¿Podés creer que me robaron anoche a mí? Terrible, andaba en pedo y me afanaron… cuando vuelva a tener celu te llamo, si?”

Ricky Ricón Jr.

“Pero tenés mi num…?”

Reunión en el baño 2: (haciendo pis) Humor poco gourmet

Bruno

“Tenés una cola muy grande”

Juanjo

“Callate pelotudo de mierda! Dejame mear tranquilo!!!”

Bruno

“Juan… que te apures.. se está haciendo cola como la vez pasada jaja”

Juanjo

“Uy Bruno! Puta madre… no te conocí la voz!”

Bruno

“Qué bueno encontrarte aquí… tomamos algo?”

Juanjo

“Ya tomé demasiado… me estoy yendo”

Bruno

“Te acompaño?”

(MOMENTO EN EL CUAL SE SUPONE QUE DEBO HACER LAS COSAS BIEN)

Juanjo

“No Bruno. Gracias. Hoy quiero dormir conmigo”

Bruno

“…”

Me fui a casa solo. Cuando estaba llegando me llamó Santino. Estaba  viniendo. Sobrio, límpido. Fue la mejor noche que pasamos juntos. Quizá sí funcione esto.